Sobre-información no significa aprendizaje

Información de “pago y calidad” o “gratuita y masiva”

¿Cuál es el criterio para discriminar información?. ¿Nos creemos todo lo que nos cuentas como Orson Welles en la Guerra de los mundos o recientemente con el follonero en “Salvados” y el golpe de Estado?, ¿Contrastamos por otras vías o no nos da ni tiempo?.

La “infoxicación” que llaman algunos nos llega información de todo tipo: profunda, histórica, del momento, humorística o para pasar el rato, mediante diversos canales proactivos o reactivos y a través de distintos medios email, alertas, Whatsapp o similares y/o dispositivos: TV, tablet, PCs, phablets (mezcla de teléfono y Tablet), Smartphones y en breve watchphone. Algunas veces ya nos hemos enterado por un medio antes que por otro. Antes de este Tsunami informativo la radio no tenía rival, ahora la radio se entera por Twitter.

Los impactos que recibimos son del orden de 3000 al día de temas publicitarios, a esto tenemos que sumar las alertas variadas comentadas antes.

Hay quien dice que las sobreinformación es una nueva forma de desinformación, una forma de mantener entretenido al gentío para despistarlo de otros problemas de mayor importancia.

Las lecturas diagonales han sustituido en muchos casos a las lecturas en profundidad, recientemente un estudio decía que la mayoría de las personas comparte noticias sin leerlas y sólo en base a el titular o porque sonaban bien.

Nos lo ponen cada vez más fácil, los periódicos online se leen a diario y ya hay menos nostálgicos que añoran el olor del papel de rotativa y que se pasan a la tablet para leer varias publicaciones, incluso varias veces al día para estar al tanto de las últimas noticias, compartiendo además en redes sociales todo aquello que creen de interés. Algunos han intentado cobrar por ellos pero mientras exista otro que lo ofrezca con carácter gratuito se producirá el “Efecto Ñu o manada”, es decir, nos pasamos todos de un sitio a otro.

Nos está bien empleado porque: pertenecemos a grupos, nos meten en grupos, estamos suscritos a comunicaciones diarias, semanales e incluso a alguna que nos llegan y no hemos pedido nunca o se circunscriben a una cláusula que no leímos bien, donde nuestros datos pasaban formar parte de una base de datos comercial que podía utilizar hasta el “sursum corda”.

La sensación es que uno sabe más que nunca, pero no sabe de nada, a no ser que nos aislemos del mundo y nos centremos en un tema concreto, cosa improbable.

Dedicamos mucho tiempo a las redes sociales y un estudio alemán reciente sobre Facebook presentado en 2013 en la 11ª Conferencia Internacional de Sistemas de la Información celebrada en Leipzig, nos decía que producen frustración y envidia, debido al alto volumen de información o noticias positivas.

También perece que ahora más que nunca parece que se cumple el dicho que copiar de uno es plagiar y copiar de muchos es ¿investigar?

Conclusión, mucha información, se profundiza poco, somos aprendices de todo y maestros de nada, consumidores de contenidos de todas las calidades, desde diversos dispositivos, en distintas ubicaciones, conviven generadores de contenidos de calidad y otros de no tanta, en mi caso, sólo “pienso en voz alta” para aclararme con tanta sobre-información.

¿Más información? En https://eugeniogallego.wordpress.com

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